¡Ciao Amico! Antes de cerrar tu maleta, hablemos de dinero. Es mejor estar preparado que ser esa persona en la heladería buscando monedas como un mapache confundido.
Italia funciona con el Euro (€). Los billetes vienen en 5, 10, 20, 50, 100 (y más, pero esos son incómodos de usar). Las monedas van de 1 céntimo a 2 euros, y sí, los italianos te darán con gusto un pequeño montón de cambio.
¿Cuánto efectivo deberías llevar?
Ni demasiado, ni demasiado poco. Yo diría unos 100–200 € en efectivo para empezar. Suficiente para taxis, pequeños cafés o esas trattorias familiares que aún miran las tarjetas de crédito como si fueran extraterrestres. No te preocupes, encontrarás cajeros automáticos (bancomat) fácilmente en las ciudades. Solo recuerda evitar los llamativos “Euronet”, ya que son trampas para turistas con tarifas altísimas. Usa los cajeros dentro de los bancos.
Tarjetas y pago sin contacto
En las grandes ciudades, las tarjetas de crédito y débito se aceptan ampliamente. Puedes pagar con solo tocar casi en todas partes, desde supermercados hasta billetes de tren. Pero en pueblos pequeños, mercados o tiendas tradicionales, el efectivo es el rey. Mi tía aún insiste en que no puedes pagar su aceite de oliva casero con nada más que un billete de 20 € limpio.
Algunos consejos de tu Amico italiano
- Lleva siempre algunas monedas. Las necesitarás para máquinas expendedoras, baños públicos o incluso parquímetros.
- Si un restaurante dice “solo contanti” (solo efectivo), no te sorprendas. Es normal.
- Informa a tu banco que estás viajando para que no bloqueen tu tarjeta la primera vez que compres pizza en Nápoles.
- Los cajeros automáticos ofrecen mejores tasas de cambio que los puestos de cambio en el aeropuerto.
En conclusión
Así que lleva un poco de efectivo, confía principalmente en tu tarjeta y guarda algunas monedas tintineando en tu bolsillo. Con eso, estarás listo para explorar Italia como un local, con un gelato en la mano, sin estrés.